martes, 22 de julio de 2014

Ash (Evil Dead, Army of Darkness), de Funko Horror Classics Mistery Minis

Nótese de fondo el póster de Army of Darkness que adorna mi estudio.
Caminaba por un centro comercial. Las esperanzas de entrar al cine se habían esfumado. Con hambre y pereza, decidí pasar por delante de los locales habituales (los de juguetes y figuras de acción) en los que husmeo en busca de alguna novedad. Entonces, de pronto, me vi cara a cara con Ash.  



Pertenece a la compañía Funko, que se especializa en coleccionables de vinilo, de formas amigables, de personajes de la cultura popular. Su expansión en los últimos años ha sido grandísima. Ahora mismo ando atrás de las figuras de Funko ReAction, que son una maravilla: hechas a la antigua usanza, como las de Kenner de los 70 y 80, cinco puntos de articulación, de todo personaje canónico de los últimos 30 años. Una maravilla para babear...  

Groovy!

This is my BOOMSTICK!!

La figura en cuestión es Ash, de la saga Evil Dead, bien pudiera ser de Evil Dead 2 o del inicio de Army of Darkness; aunque por el estado de la camisa, me declino por la primera opción. Es una figurita sin puntos de articulación, de vinilo, como ya he dicho, que no sobrepasa los 7 centímetros de altura, con bellos detalles como sangre salpicada en la ropa y el cuerpo, motosierra hecha de tres partes diferentes, escopeta (BOOMSTICK!!) en su estuche que también parece independiente.


 
Como parte de los Mistery Minis, la figura viene en una caja sellada, así que la figura que te toque será cuestión del azar. Por suerte, del dependiente de la tienda me vendió este Ash que estaba en exhibición, ya que siempre fue mi primera opción de todas las figuras que figuran en Horror Classics, como Hannibal Lecter, Freddie Krueger, Jason, Michael Myers, el payaso de It, Chucky, etc. Ash, con su motosierra, les podría despedazar a todos esos sin ningún problema.  



Ah, por cierto, hay Mistery Minis de muchas sagas: Guardianes de la Galaxia, personajes de Marvel Comics, The Walking Dead, Tortugas Ninja (cuyo Krang es hermoso), Game of Thrones, etc. Por cierto, esta no es la primera vez que hablo de Ash, ya lo hice antes con la figura S-Mart de Neca.

martes, 6 de mayo de 2014

¡Ha llegado!

La ira desatada fuera del empaque.

Si bien ya tengo un Mutagen Man de 1990, preciosa y perfectamente encerrado en su caja, como puede verse en este post, no pude resistir la tentación y ordené otro, esta vez uno fuera del empaque para poder analizarlo y, a manera de trofeo, tenerlo al lado de mi computadora para que me haga compañía mientras escribo. Mi novia dice que quería uno fuera de caja para jugar con él. Creo que ahora, en este aspecto al menos, puedo morir en paz.    

A primera instancia, me sorprende la altura de Mutagen Man: es más alto que muchas otras figuras de Playmates. 

Son más de dos años, me parece, en los que no he conseguido ni una tortuga ninja de Playmates, al menos no por mi propia voluntad, de ahí la alegría. Por supuesto, no pedí solo Mutagen Man, sino también un General Traag y un Lagartón (Leatherhead), pero hablaré de ellos más adelante. ¡Salud!

De izquierda a derecha, sonríen para la cámara: Traag, Mutagen y Lagartón.
Por atrás, risueño, tratando de pasar desapercibido, puede verse a Undecover Don.

viernes, 25 de abril de 2014

Undercover Don: esas figuras que se han querido toda la vida


Esta sin duda es una de mis tortugas ninja de Playmates favoritas de todos los tiempos, al menos debe estar en el top 5: se trata de Undercover Don o, como figuraba en la caja, Don, The Undercover Turtle. Apareció en el lejano año de 1990: hace 24 años, cuando yo tenía apenas ocho y adoraba estas figuras. Era parte de una serie de ese año de tortugas disfrazadas de las que Donatello (mi tortuga favorita de las cuatro) fue mi preferida. Esta serie fue la que dio inicio al tsunami de tortugas disfrazadas de cualquier cosa que aparecieron enseguida: roqueras, caverícolas, deportistas, militares... La lista es inmensa.    

La mítica serie de 1990 de tortugas disfrazadas.

Era graciosa la forma en que mis amigos de la escuela y yo nos referíamos a las figuras de esta serie: Leonardo samurai (que lo tuvo mi hermano, pero no resistió el paso del tiempo), Miguelángel playero (según constaba en la caja, era un sewer surfer: ¡quién carajo surfea en las alcantarillas!), que puede verse en este post de Nixon Atómico, y Rafael astronauta. Nos referíamos a la figura que ocupa esta entrada como Donatello detective.

La belleza del paquete antes de abrir.

Así de hermosa debió verse en su caja de haberla tenido en aquella época: seguramente esta fue una de mis frustraciones de niño, cuando todo era más simple y bello (hoy también lo es, pero de otra forma); la tenía un amigo, a quien su madre, que vivía en Estados Unidos, le enviaba tortugas ninja al por mayor para suplir, creo yo ahora, la ausencia y el abandono ya que él vivía con sus abuelos en una casa repleta de juguetes que no se podían conseguir en Quito en aquellos años. Alguna vez me prestó la figura, alguna vez jugué con ella en recreo, alguna vez fui feliz con ella.

Esos ojos muertos.

También tiene mucho del Rafael de la película de 1990.

Ya veremos en agosto que propone el exagerado de Bay.

No hay duda que Undercover Don o, mejor dicho, Donatello detective, que de detective no tiene nada, se remite a los disfraces que las tortugas utilizaban en la serie animada para salir a la calle, como si alguien fuese a creer que son personas reales esos rostros de hule carentes de vida y con las manos verdes de tres dedos al aire (¿no sabían de los guantes?). Tenían algo de macabro esas máscaras. Según se ha visto en las fotos y avances de la nueva película de los heroes in a half-shell que sale este año a cargo de Michael Bay, se rememorará este disfraz. He aquí el tráiler, del que no sé qué pensar (aunque no le vaticino mucha suerte):


Cuatro años después, en 1994, cuando la creatividad de Playmates empezaba su declive y yo, poco a poco, empezaba mi mutación en adolescente, apareció una serie de tortugas undercover que tenían la misma idea  del Donatello en cuestión, sin embargo, aquellas traían gabardinas de tela que se sacaban y ponían como ropa normal, solo que más holgadas (excepto por el sombrero, que era de plástico), lo que ante mis ojos de niño me las emparentaban con las Barbies o cualquier otro juguete del otro género que, a esa edad, uno detesta porque simbolizan todo lo que uno no se es.

Como ven, parece ropa de mujer.

Hoy en día estas tortugas son muy apetecidas por los coleccionistas.

 Me gustaba Donatello detective porque me remitía al estereotipo del detective de los años 40 de las películas estadounidenses, ícono por la figura de Humprey Bogart en Casablanca (aquí no es un detective) y, sobre todo, El halcón maltés, donde interpreta al Samuel Spade de Chandler, que luego se hizo estándar en otras películas. Además, el esculpido de la figura denota acción, movimiento, gracias a que la gabardina se extiende hacia atrás y se eleva, con el cuello hacia arriba, como si estuviera luchando contra el tiempo inclemente. 


Don, the Undercover Turtle, por delante y por detrás.

La figura en sí, por su naturaleza, no tiene grandes detalles como sí sucede, por ejemplo, con el Migueángel playero, sin embargo, los que tiene cumplen a satisfacción: un puñal mal escondido en la solapa, un pequeño micrófono adherido a la solapa, los botones pintados del color correcto, el cinturón anudado en el vientre y el trozo de tela rota en el bíceps, pero el detalle que más me gustaba, créase o no, eran los acabados de la gabardina, específicamente las costuras en los extremos, que, para mí, eran el culmen de la verosimilitud.   


Puñal, micrófono y bíceps al aire.

Nótense las costuras en los extremos de la gabardina.

Me encantaba que las cintas moradas estuvieran encima de la gabardina.

Tiene los siete puntos clásicos de articulación de Playmates de esa época: cabeza, brazos, antebrazos y piernas (pero las piernas no hacen el movimiento circular de siempre, sino que se mueven de adelante hacia atrás, debido a la forma de la gabardina). La figura viene con cuatro accesorios: una pistola con la bandera de bang (he ahí su sentido del humor y que no puede tomarse este disfraz en serio), una rebanada de pizza negra (lo cual la hace poco apetecible), un maletín que se abre y en el cual se ponían unos adhesivos con imágenes de su contenido (cosas de detectives) y, la pièce de résistence, la máscara que, sin duda, remite a la cara de Groucho Marx, que se monta en el rostro de la tortuga para disfrazarla. 


Los accesorios. Solo tengo la máscara.

Ahora bien, como ya mencioné, nunca tuve esta tortuga cuando fui niño, recién la conseguí en agosto de 2011 en una tienda que parecía el paraíso, repleta de figuras de los años 80 e inicios de los 90, usadas y a precios relativamente económicos. La tienda estaba en San José, Costa Rica: me costó trabajo llegar a ella, ya que no estaba en las zonas más conocidas y cercanas de la ciudad. Fue la primera que compré del contingente que fui a buscar (el Miguelángel y este Iron Man también los compré ahí), pero, lamentablemente, no estaba completa, no tenía los accesorios. Si entonces se preguntan por qué tengo la máscara, valga mencionar que esta sí data de mi infancia: me la cambió mi amigo por alguna cosa y la he conservado hasta hoy.   


Fue tan emocionante regresar a mi ciudad y buscar la máscara entre los juguetes de la niñez, en realidad, en la cajita metálica donde guardo, mezcladas, las armas de las tortugas ninja y de otras figuras. Calzó a la perfección.Y con esto se cerró un poco algo que estaba abierto desde mi niñez; se cerrará del todo cuando consiga los demás accesorios (que sí venden por separado en ebay) y, por qué no, la figura en caja, como la de Mutagen Man. Y bueno, ahora que lo pienso, en esta etapa de mi vida, en la que me dedico a todo menos a jugar con juguetes, debo admitirlo, estoy comprando tortugas ninja, las colecciono. Recién hoy puedo admitirlo. Supongo que en esto se esconde algo simbólico sobre querer regresar a la infancia. Chúpate esa, Freud. 
  

Me gusta tanto esta tortuga que es la única que conservo en mi escritorio (las demás están en una vitrina en el corredor). Me acompaña a trabajar mientras bebo café en, para variar, una taza de las Tortugas Ninja. Muy pronto se unirá a ella una que encargué recién en ebay: Mutagen Man. Sí, ya sé que ya tengo esa figura, pero la tengo en caja, nuevecita, y quería una suelta. Así de mucho me gusta (¡dios mío, y ya tengo 32 años!).

Y para finalizar, un divertido y corto video review de esta figura de Louie Barra y otro por parte de la gente de Pop Culture Network (sus videos siempre son buenos):


viernes, 10 de enero de 2014

Fuck Yeah! Figura de acción de Heisenberg de Breaking Bad


 I AM THE DANGER!

Admito que soy uno de los millones de adictos a Breaking Bad y como muchos de ellos considero que es una serie casi perfecta, a prueba de fallas, de lo mejor que nos ha regalado la televisión en años, en una época de sitcoms sin sentido. Breaking Bad forma parte de mi santísima trinidad televisiva, junto con Six Feet Under y Los Expedientes X (aquí las figuras de Mulder y Scully); recomiendo estas series a quienes deseen ver algo de calidad (aunque Los Expedientes X cojean las dos últimas temporadas, pero aguantan).

Bryan Cranston como Heisenberg. Sí se parecen.


Un vistazo al Heisenberg de la caja.

Precisamente descubrí esta serie hace varios años ya, motivado por mi fanatismo a Los Expedientes X, y todo lo cuento en esta entrada de Mil Machetes. La serie me estaba encantando, pero confirmé que estaba ante un producto potente y ante un actor soberbio (había visto a Cranston antes en Seindfeld, Los Expedientes X y Malcolm) cuando vi la muerte simbólica de Walter White, al final del episodio 11 de la cuarta temporada ("Crawl Space"), cuando a Walt se le va la cabeza del todo. Hasta ahora no puedo ver esta escena sin que se me haga piel de gallina; en serio: es brutal. (A los que no hayan visto la serie o no pasen de la cuarta temporada, favor abstenerse del siguiente video.)


Aprovechando el éxito de la serie, que los críticos no han escatimado en elogios y calificaciones perfectas, Mezco se hizo con los derechos para reproducir la figura de Walter White en algunas variantes: pequeños peluches cabezones de Walt y Jesse, bubbleheads de Walt, llaveros y dos figuras de acción como la ley manda: la versión Heinsenberg aquí presente y su variante cocinando metanfetamina, con el traje protector amarillo. Aquí una galería con estos productos.

Por delante y por detrás. Disculpas por la calidad de la foto.

Y, bueno, la serie terminó, me parece, en agosto del año pasado y todavía no hay nada que la reemplace, y va a ser difícil. El mismo efecto que se tiene cuando se termina una buena novela. Mientras me animo a ver alguna otra serie más, me queda el consuelo de esta figura de acción: la compré en Barcelona a 21.50 euros, los 21.50 euros mejor invertidos, en una tienda especializada en esta clase de productos (oh, cómo entraño Norma Comics).


Meta azul y revólver inamovible.

Este Heisenber no pasa de los 17 centímetros de altura y, por desgracia, como si los de Mezco se hubiesen apresurado para sacar el producto final (recuérdese que la figura se anunció a mediados de 2013, poco antes del final de la serie), ¡no tiene puntos de articulación! Es una figura rígida, incluso el revólver de la mano derecha está adherido al resto. Sin embargo, no molesta en demasía este detalle, no entiendo bien por qué: es como si a Heisenberg no se le pudiera ver en otra posición, como si su actitud inmóvil fuese la correcta para el hombre que camina derecho a la perdición.

  

Para compensar la inmovilidad, la figura viene con varios accesorios: una bolsa transparente de la metanfetamina azul, que calza perfectamente en la mano izquierda; una maleta de gimnasio cuyos miles de dólares se desbordan (si mal no recuerdo, del episodio en que Hank le ayuda a Walt a mudarse y este le dice que tiene half million in cash); como accesorios también cuentan el sombrero achatado de ala corta y las gafas, indicadores infalibles de que estamos frente al álter ego de Walter White, pues sin ellos nos enfrentamos al profesor de química que se rapó la cabeza por cáncer. El esculpido no tiene desperdicio, creo yo.




I am the one who knocks!

Extraño la serie; pasará un buen tiempo hasta que encuentre otra que me apasione igual. Me han dicho que The Wire es increíble, habrá que darle una oportunidad; Los Soprano tampoco he visto. Mientras tanto, a seguir añorando aquellos momentos pasados en los que fue excitante ser testigo del descensus ad inferus de un hombre común y corriente.

Bryan Cranston admira su figura de acción, en el Comic Con de San Diego de 2013, en el siguiente video:

Get More: 

jueves, 9 de enero de 2014

El Espantapájaros, versión de Alex Ross



El Espantapájaros, conocido como Scarecrow en inglés, es uno de esos villanos ambiguos de Batman, que si bien tiene su atractivo (los gases venenosos, los juegos mentales), siempre da la impresión de ser un débil oponente para el Caballero de la Noche, de esos que se derriban con un solo puñetazo en la mandíbula, si es que se logra llegar hasta ella, claro está.





Y esta figura de DC Direct, esculpida por el intachable Alex Ross, transmite esa sensación de fragilidad: basta ver lo delicado de su torso, la contextura de adolescente rechazado, sus extremidades como patas de cangrejo, su posición casi suplicante... No, según se ve, el Espantapájaros no es un villano de cuidado; sin embargo...



Sin embargo, tras un detallado análisis de la figura se entiende lo que Alex Ross quiso hacer: obviamente el Espantapájaros no es un villano que intimide con el físico, como Bane; la intención de Ross era crear una figura amenazante del tipo slasher movie, ya saben, como Jason Voorhees o Mike Myers, un asesino psicológico y físico que amenace desde las sombras, de los que aparecen de pronto en la pantalla para darte un susto y luego hundirte el cuchillo hasta los pulmones.




De ahí que su rostro transmita esa impresión de muerte enmascarada, su atuendo sea uno genérico, como los de los asesinos de los filmes mencionados. Claro que el Espantapájaros no asesina así, él te somete en un mundo de terror con sus químicos, de ahí que incluya un pequeño tubo de ensayo. Esta figura de acción también viene con una cabeza intercambiable: el rostro del doctor Jonathan Crane (de la que lamentablemente no tengo fotos), con sus lentes y una apariencia muy similar a la Egon de los Cazafantasmas.


Incluye también  un stand, el mismo que viene con la colección de DC Justice y que puede verse en estas otras figuras: Lex Luthor y Brainiac. La verdad, el stand es horrible y poco ayuda para que la figura se mantenga en pie, yo no sé cómo es que la gente de DC falla tanto siempre cuando se trata de lucir a las figuras. En fin.

Las fotografías son de mi amigo Jaime Villacís.

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