viernes, 22 de octubre de 2010

¿Es posible que exista una tortuga ninja... y mariachi?


Si hay algo que caracterizaron a las Tortugas Ninja de finales de los 80 e inicios de los 90, fue la monstruosa cantidad de muñecos que sacó Playmates al mercado, muchas veces sin sentido, solo para vender. Como todo buen niño, yo caí en sus artimañas. Puedo recordar algunas Tortugas estípidas, como Miguelángel payaso (aunque tenía su encanto), Leonardo policía, tortugas olímpicas (sí, con trajes deportivos, prestos para competir en las Olimpíadas), tortugas treekies... Casi lo mismo que hace el señor George Lucas con sus figuras de Star Wars (Han Solo con el brazo levantado, con chaleco arrugado, ligeramente inclinado sobre sus rodillas...).


A esta clase de mundos ridículos y paralelos pertenece este Miguelángel, cuyo nombre científico es Bandito bashin' Mike, proviniente de la serie Wacky Wild West. (Por supuesto, esta profundas reflexiones son producto de años y años de la meditación filosófica de la madurez, ya que cuando niño ¡lo único que quería es tenerlas todas!). La siguiente fotografía ilustra mejor lo descabellado y estereotipado de algunos proyectos de Playmates (tomada de esta dirección):


Sí, lo sé, estoy despotricando; no obstante, me encantan. ¿Acaso alguien podría resistirse a una tortuga vestida de vaquero o, en el peor de los casos, serle indiferente? Por supuesto que no; es más: si fuera rico, me dedicaría a comprar todas y cada una de las series que Playmates. ¡Viva Playmates!


La tortuga en cuestión es el hijo cultural de la Tortuga D'Artagnan y Pancho Villa: obsérvese esa barba de varios días (¡pelo en un reptil!), el diente de oro, la actitud machista y valentona, armas hasta en los lugares donde no llega el sol...


Cómo llegó esta tortuga a mi vida es una historia interesante: corría el Año Viejo de 1991 y yo era un niño que quería robar todas las tortugas ninja de Mi Juguetería, pero como no era posible, decidí "ganármela" honrradamente. Así que hice lo que cualquier niño habría hecho: pedí caridad a los autos que pasaban por la calle en la víspera de Año Nuevo (como se sabe, pedir caridad es una de las tantas tradiciones carnavalescas de aquella fecha en Ecuador).

¡Pinche caballo, te me pusiste otra vez en celo!

Contrario a mis espectativas, lo logré: reuní lo suficiente para comprar el dichoso juguete. Así, el 2 de enero, el primer día laborable después del feriado de fin de año, fue a Mi Juguetería en compañía de mi madre y elegí el "Migueángel Charro", como lo bautizamos con mi hermano y mis pirmos. Porqué elegí esta tortuga en especial, es un misterio.

¡Pinche caballo: soy una tortuga, no una yegua!

Como todo buen estereotipo, entre sus accesorios consta un cuchillo-jalapeño, un revólver, una escopeta de corcho, un serape (que es una especie de chal) de alcantarillado, un cinturón lleno de balas y un sidekick llamado Thory (acabo de enterarme), al que nosotros llamábamos "Charrito": un cactus igual de armado y rabioso que Miguelángel.

No, señor. ¿Cuántas veces debo explicárselo? ¡No soy la mascota del Mundial de México 86!

Si la memoria no me falla, creo que es la única tortuga ninja (o una de las pocas) que conservo en buen estado y con todos los accesorios. Bueno, especifico: está bastante presentable, aunque el sombrero está un poco roto y tiene mi huella digital impresa en él, porque puse mi dedo cuando se estaba secando el pegamento extra fuerte. Helo aquí con todos sus accesorios puestos (la mancha en el sombrero es mi huella digital):


Lastimosamente ya no conservo la caja (como ya lo dije, solo tengo la de Muckman), lo que es una pena, porque está llena de detalles graciosos; por ejemplo, su canción favorita es "I'm the Mariachi Mutant, I Am I Am"; su sombrero favorito es Sewer Sombrero (en español original). La siguiente es la descripción que aparecía en esa suerte de certificado de autenticidad que Playmates ponía en las cajas:

Hey, hombre! Welcome to the wild west world of Bandito-bashin' Mike. He's the meanest Mutant to ever have refried pizza. Here, just a shell south of the Border, you have to earn your name. And Mike's ready to own up to his bold bashin' brand. With his ever-loaded kowabunga cork shotgun and reptile revolver, this rough 'n ready dude won't take to dust bein' kicked in his face. And if a bad boy bandito challenges maverick Mike, the ol' jalapeno knife can cut a spicy slice right through his sombrero. When the going gets grisly, be on the look out for Thorny, the cactus pal who sticks with Bandito-bashin' Mike through thick and thin. Together, they're cleaning up the west - one Foot at a time.

¡Ahora sí vamos por un tequila!

Y para no quedarnos con las ganas, unas malas fotografías de la caja de este Migueángel Charro que encontré en Google:

4 comentarios:

  1. Que bien mi hermano estoy leyendo todo acerca de las exposiciones de tu tortugas ninja (y mías también) jaja, bueno genial ojalá algún día me regales el leonardo que se cambia a Tortuga normal, mejor está que te pongas pilas y les sacas fotos a las pocas Tortugas que tengo.

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  2. Yo lo tenía( y varios de ellos) pero lo recuerdo muy diferente a este, las armas eran un poco más largas (tb de la "mascota" el rifle era más largo) La tortuga no tenía ojos, tenía una barba de tres días más abundante y el sombrero era más grande, eso si no incluía el sarape...

    saludos

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  3. camarada, encontre tu sitio de suerte, y me gusto espero que lo sigas actualizando,

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    1. Ha sido actualizado y espero que siga así. Saludos.

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