lunes, 22 de noviembre de 2010

SEÑORAS Y SEÑORES: ¡¡MOBY DICK ACTION FIGURE!!

Clic sobre la imagen para verla en gran resolución.

Así es, tal como lo leen: esta es la figura de Moby Dick a la que me he dedicado desde hace algún tiempo para celebrar mi fascinación por el libro homónimo de Herman Melville, publicado hace muchos años, en 1851, y que no deja de tener actualidad; creo que es uno de esos libros que no solo te cambian la vida, sino que deberían leer todos, inlcuso las personas que no gustan ni acostumbran a leer literatura.

Qué linda mi edición de bolsillo Mondadori.

Todo partió de mi lectura de Moby Dick, muy provechosa por supuesto; de ahí siguió con el hallazgo de una ballena de juguete en en un local de saldos: estaba deambulando por ahí encontré un box set de vikingos, cuyo nombre científico es "Legend of the Norse Warriors: Vikings: Big Whale Attack", cuyo fabricante es el desconocido CM (!?), que incluía botes y armas, y en el que figuraba este cachalote como principal enemigo. Según la caja, el nombre de la ballena es Mighty Mo (se me escapa si es parte de alguna leyenda eslava, creo que no).

Juguetes prohibidos para menores de 3 años. Att: CM.

El box set, de figuras bastante agradables, venía con dos vikingos, un bote hecho de ¡toneles de alcohol! con un lanza-tridentes un poco ridículo y un remo (justo lo necesario navegar las frías aguas del norte borracho y en círculos), armas (ballestas, cuhcillos, mazos, espadas, etc.), un cofre con oro (cuya tapa se abre y cierra) y, por supuesto, la gran ballena, de color gris y que mide algo más de 30 centímetros. En las siguientes fotografías, apréciese a la ballena en su forma original para que entienda y su valore su transormación al producto final (en la segunda fotografía, la que está de pie, por alguna razón parace que está borracha).

Una copa más y no te jodo más.

El primer paso fue conseguir lo materiales para convertir a Mighty Mo en Moby Dick: pinturas y pinceles. (Aunque ahora que lo pienso, lo primero que hice fue crear un espacio para trabajar: una mesa pequeña protegida con periódicos en mi estudio). Compré un pequeño tarro de pintura blanca (emaculadamente blanca) de esmalte para pintar a Moby Dick; rechacé la pintura de agua porque, de seguro, se iriía con el tiempo y las aguas (jaja). Y así me puse manos a la obra. Como el pintor brocha gorda que, con papel periódico se asegura de tapar las zonas peligrosas y de difícil acceso en una habitación, para proteger tu pericia y su sueldo, cubrí los ojos de la ballena con cinta adhesiva para evitar que estos se mancharan (ojo con el símil homérico y melvilliano). Así le di una primera mano de pintura.

Al principio no me estaba gustando el resultado, pues la piel del futuro Moby Dick (plástico chino barato) estaba rechazando la pintura que, por alguna razón, prefería quedarse en mi manos. Además, la labor no era tan fácil como pensaba: el cuerpo de la ballena presentaba grietas y arrugas que complicaban mi tarea: exceso de pintura en unas partes, poca en otras. Esto me obligó a darle una primera mano de pintura para dejarla secándose con el aire del balcón, sobre unos periódicos, junto a una planta muerta: ahí pasó la noche cobijada por las estrellas, preguntándose cuándo por fin avistaría al Pequod y al maldito Capitán Ahab para el encuentro final, aquel en el que se definiría la suerte de la humanidad.


Con el pasar de los días y de dos manos de pintura más (sin contar con las pequeñas manos que le daba esporádicamente a las partes más pequeñas, con pinceles 1 y 2, sobre todo al lado de los ojos), Moby Dick quedó blanco, con la blancura que deseé desde un principio (aunque la pintura de esmalte sobre el plástico brilla demasiado para mi gusto), aquella blancura en la que Ismael, el narrador de la novela, ve algo más siniestro, maligno, que si la ballena tuviera los colores del infierno. Pasaron los días, la pintura se asentó y pude darle algunos detalles, sobre todo las cicatrices que rodean su cuerpo: para esto utilicé un lápiz, un marcador negro y uno rojo de gel.

¡Ouch, cicatrices!
Una vez cumplida (por el momento) con la Misión Blancura, entonces fue momento de preocuparme por el Caso Ahab, ya que mi figura de acción representaría el encuentro final entre el cetáceo (¡Ismael dice que no es un mamífero!) y el Capitán.

CONTINUARÁ...



4 comentarios:

  1. Me encantó esta entrada y todo el trabajo que has hecho me parece increíble. Espero que hayas tomado las mismas o mejores precauciones para no manchar los ojos de moby para no manchar la alfombra, jajaja. te estoy jodiendo, me encanta como quedó y me encanta ver el proceso.
    vivi

    ResponderEliminar
  2. Hi Nixon, nice blog & good post. truly like it, you must submit your site for free in this website which really helps to get more traffic. hope u have a nice day & Keep posting!

    ResponderEliminar
  3. es la segunda vez q leo esta entrada de tu blog y no me kise ir sin dejarte un comentario
    me encanta lo q haces ese gusto y pasion q tienes por tu coleccion y por crear tus propias figuras es alucinante
    no sabes la envidia q me da!! jaja
    sigue asi

    ResponderEliminar
  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...