viernes, 28 de mayo de 2010

Ash de Army of Darkness (2)

Gimme some sugar, baby!

En 1981, el director Sam Raimi dio al mundo una de las mejores y más curiosas películas de terror-comedia de todos los tiempos: Evil Dead. La trama no era nada del otro mundo: jóvenes van a una cabaña perdida en un monte y se enfrentar a fuerzas desconocidas. Era un filme de bajo presupuesto, entre gore y parodia del gore. La película fue un fracaso en los cines. Sin embargo, tuvo bastante éxito en las videotiendas, lo que permitió rodar la secuela, Evil Dead 2, que era más bien un remake de la primera con nuevos elementos, más dinero y mejor tecnología.

Yo, she-bitch! Let's go!

Evil Dead 2 (1987) sí tuvo éxito. Esto llamó la atención de Universal Studios, estudio que financió la tercera parte titulada Army of Darkness, que es un peliculón: Ash, en la segunda parte de la saga, es tragado por un vórtex que le lleva al pasado. Army fo Darkness inicia en ese punto: Ash debe enfrentarse a sí mismo pero en malo: Evil Ash, que comanda un ejército de muertos. Lo de siempre, pero en cota de malla. Groovy!

Shop smart, shop S-Mart.

La figura en cuestión es de Neca, ya conocida por sus múltiples incursiones en el terreno del cine. Este Ash pertenece a Army of Darkness: cuando ya consiguió regresar en el tiempo y otra vez se encuentra trabajando en el S-Mart, antes de enfrentarse al último demonio. Me gusta esta figura, pero, debo confesarlo, es una suerte de premio de consolación porque la figura de Ash que siempre quise es la de Evil Dead 2 (que es la misma del inicio de Army...): con su camisa destrozada, escopeta y la motosierra en lugar de mano derecha. En vista de que nunca la encontré, tuve que dibujar una:

Come get some!

El rostro de la figura no es la fiel copia del de Bruce Campbell (como puede verse en las fotos de arriba), pero no hay que ser demasiado exigentes: los rostros son lo más difícil de esculpir, sino que le pregunten a todas las compañías de juguetes que han fallado al reproducir la cara de Hugh "Wolverine" Jackman (¡incluso los de Hot Toys!). Si la cara no es su punto más fuerte, el resto de detalles compensan: camisa, corbata, bolígrafos en el bolsillo, credenciales del S-Mart...

First you wanna kill me, now you wanna kiss me. Blow.

Solo tiene ocho puntos de articulación: tres en cada brazo, cuelo y cintura, los suficientes para colocarlo en la posición de ataque que se ve al final de la película. Ninguna pose más. Viene con el rifle, un termo y el cochecito que monta mientras dispara al espíritu, con ruedas que giran de verdad.

Honey, you got reeeal ugly!

Como mencioné, la figura con motosierra es la que siempre he buscado (Met-itz tiene una lindísima). Mientras aparece, decidí hacerme con esta: me costó 20 euros: Planetcomics en Barcelona. Fue de lo primero que me compré al llegar. Por supuesto, para Ash no todo se trata de buscar el Necronomicon y matar demonios, también puede darse un escape para disfrutar del arte:

Groovy!

domingo, 23 de mayo de 2010

Brainiac, de Alex Ross


Brainiac, el segundo enemigo más conocido de Superman, no tiene una forma definida dadas sus múltiples encarnaciones, pero la más conocida es la de un extraterrestre verde, calvo y con puntos interconectados en la cabeza. Era la supercomputadora de Krypton que, al igual que Jor-El, sabía de la destrucción del planeta. ¿Su motivación? Apoderarse de todo el conocimiento del universo.


La figura en cuestión es de DC Direct, la filial de DC Comics que se encarga del merchandising. Fue esculpida por el brillantísimo Alex Ross, según sus propios dibujos de la serie Justice:


Busqué esta figura por todas partes, motivado por el talento de escultor de Ross que ya había comprobado cuando me compré su figura de Lex Luthor (cuyas fotografías subiré a su tiempo). Mala suerte: la figura siempre me fue esquiva, pero, años después, la encontré en un local de Norma Comics, en Barcelona: era el único que quedaba (al lado había un Sinestro, también, de la Justice). Lo compré sin pensarlo. Costó 20 euros.


Lo que más me gusta es la atención a los detalles, los minúsculos y fantásticos detalles que Ross le confiere a su creación: la imagen de cirujano, los pliegues y la cinta (trasera) de la bata, los guantes ensangrentados, el cerebro, el bisturí y el monito que son parte de los accesorios; de hecho, el monito tiene un imán bajo las patas para sujetarse al hombro de Brainiac: el pelaje delata un trabajo esforzado, la expresión de la cara te hace saber que está bajo el poder mental de su amo (controlado por la máquina sobre su cabeza).


No es muy elástico: Tiene once puntos de articulación, cuatro en las piernas que, prácticamente, no se puede aprovechar por la extensión de la bata. Sin embargo, no molesta: esta es una figura para exhibir, para ver y no tocar.


Brainiac es el arma definitiva: frío, calculador, inteligente, tiene armas de envidia, no entiende el valor de la vida humana, quiere todo el conocimiento del universo... además, es inmune a los encantos femeninos.

sábado, 22 de mayo de 2010

Playmobil


Cierto día estaba en casa de una amiga que vive en Malgrat del Mar, a una hora de Barcelona, disfrutando de una parrillada a la catalana al aire libre, cuando encontré una caja llena de juguetes, olvidada y sucia. Curioso, me puse a revisar el contenido: cientos y cientos de muñecos de Playmobil que los hijos de mi amiga, ya adolescentes, habían mandado al diablo. Me extrañó que no se hayan desecho de ellos. En fin. Para bajar la comida, saqué algunos y los puse en fila. Helos aquí.



También hice la fotografía que precede a estas líneas, pero salió un poco desenfocada. Además, hice otra fotografía con el pequeño Miguelángel de las Tortugas Ninja, ya mencionado con anterioridad.


Así es como suelo, a veces, entretenerme.

viernes, 21 de mayo de 2010

Edgar Allan Poe y los escritores



Otra de mis pasiones es la literatura. Es decir: figuras de acción + literatura = pasión al cuadrado. Eso fue lo que sentí cuando descubrí que en el fnac vendían una colección de figuritas de escritores, en la que se destacaba uno de mis favoritos de toda la vida: Edgar Allan Poe (aquí, para variar, luchando contra un zombi). El fabricante es Jailbreak Toys y pertenece a la colección Little Gigants.


Edgar Allan Poe, aquí tomando una siesta sobre un piano, es parte de un paquete que incluye otros escritores canónicos: Mark Twain, Virginia Woolf, James Joyce y William Shakespeare (cuyas fotos subiré a su tiempo). Por solo 20 euros me hice con cinco maestros de la pluma hechos en vynil, sin puntos de articulación; ninguno supera los siete centímetros de alto.

"Once upon a midnight dreary, while I pondered, weak and weary..."

Tienen un buen nivel de detalle: se nota que el escultor se tomó su tiempo y esfuerzo en esculpirlos, en hacerlos realistas y, a la vez, amigables, caricaturizados. Un dato adicional: como símbolo del movimiento romántico, Poe tiene una mano en el corazón, tal vez simbólicamente, tal vez literalmente. Jailbreak Toys deja al criterio del comprador la elección. Para mí era una alusión directa (e incomprensible) a Napoléon Bonaparte.


Desde que descubrí las figuras de acción de escritores de MacPhee (cuya foto, que no es mía, deslumbra sobre estas líneas), siempre quise tener la de Poe: me gustaban los acabados (bastante buenos para ser tan simples), que es artículado, además de que tiene un cuervo en el hombro. Después me encontré con que MacPhee tenía otras figuras en el catálogo: Oscar Wilde, William Shakespeare, Chales Dickens, Sherlock Holmes... incluso hay la figura de acción de una bibliotecaria: la clásica vieja amargada que te manda a callar cuando subes voz en la biblioteca. Admirarla a continuación:

"¡Shhhhhh!"
(la foto no es mía).

Ah, MacPhee... Tienen tantas cosas interesantes que me gustaría comentar, pero lo dejaré para otra entrada de Nixon Atómico. Antes de terminar me invade una duda: ¿qué pensarían los escritores si se enteraran de que hay figuras de acción suyas? Shakespeare le dedicaría un soneto a la novedad, Poe pediría regalías, Wilde calificaría a la suya como "maravillosamente decadente"... Flaubert, que rechazaba la posteridad y creía en la desaparición total del escritor para que el texto fuera lo único que contara, se revolcaría en su tumba al ver su figurita; tal vez por eso no he visto nunca una de él.

martes, 18 de mayo de 2010

Superman, bajo el cielo de Quito


Este es un pequeño Superman que se robó mi novia de alguien, no recuerdo de quién: lo olvidé o no me dijo. Es una pequeña estatua del último hijo de Kryptón en su característica pose "¡A luchar por la justicia!" (frase que siempre odié).
Lo más probable es que la figurita sea parte de esos combos tan raros de Hot Wheels en los que viene junto a un automóvil: siempre me ha parecido lamentable que las grandes compañías lancen cualquier clase de producto solo para vender, como los vehículos de Hulk, Wolverine, etc., es decir, superhéroes que no tienen vehículos oficiales como, en el caso contrario, Batman (sí tengo un Batimóvil de Hot Wheels con una figurita del Joker).
En fin: aquí se puede observar a Superman volar por el cielo de Quito, con el volcán Pichincha de fondo.

domingo, 16 de mayo de 2010

Robot con piloto en el estómago



El robot del medio me lo compré por menos de 4 euros. Desconozco el nombre y fabricante. Es de alguna serie japonesa, cuyo nombre ignoro. Me gusta porque, de forma rechoncha y jocosa, resume la manía nipona de crear robots manejados por pilotos: si se observa el estómago, aparecen los ojos del piloto. Aquí el robot, bajo el sol de primavera, comparte un día de playa en Barcelona con Miguelángel y Cayo Julio César.




El Miguelángel de las Tortugas Ninja y el emperador romano, aquí liándose a golpes en la arena por un lío de faldas, fueron comprados en un mercado de cosas usadas en Tarragona, cada uno a 1 euro. Son pequeños: ninguno pasa de los tres centímetros de altura, pero tienen un simpático nivel de detalle (en el cinturón, Miguelángel tiene sus chacos).




Lo mejor del robot japonés es que se abre por la mitad y se extrae el piloto, que no es más que un cuerpito apelmazado bajo la cabeza, con manos y pies a los lados.

Zombi vs Vincet Price


El ícono del cine del terror, Vicent Price, en su versión de Edward Scissorhands, de la interesante colección Mez-itz, se enfrenta a un zombi común y corriente. El muñequito de Vincet Price me lo regaló mi abuelo: llegué un día a su casa y me lo enseñó; al ver mi cara de encanto, le lo dio. ¡Qué buena gente mi abuelito! El zombi me lo compré en una juguetería de Quito.

Zeus-Partenón Mutante


Esta figurita, que no pasó de los 5 euros, pertenece a alguna serie japonesa, ignoro cuál. La compré porque me pareció linda: se supone que es un robot del (supongo) dios griego Zeus; da la impresión de ser un Partenón mutante o algo así. Los detalles son lo más llamativo: las columnas tienen grietas y heridas. En la fotografía solo se aprecian tres columnas que componen el torso, pero son seis en realidad.

Ash de Army of Darkness


Ash (en su versión S-Mart), de la película Army of Darkness: conseguí esta figura en Barcelona por 20 euros (si mal no recuerdo); es de Neca. La muchacha, repleta de boobis, que se roba los ojos de Ash, me costó 3 porque estaba en oferta.

Astronauta de Alien




Un pequeño astronauta de alguna película de Alien vs Predator, que no he visto ninguna. Me gustan las tres primeras de Alien, no más. Este pequeño astronauta, hecho por Mez-itz, aparte de ser bastante bonito, tiene un Alien bebé pegado en la cara, visible al girar el foco del casco. Lo compré en la Feria del Cómic de Barcelona 2010: venía sin caja y me costó 6 euros. Aquí, posando para la cámara durante un recital de piano dentro de la misma feria.

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