jueves, 28 de abril de 2011

Esos buenos regalos inesperados: Leonardo Head Dropping

¿Cuándo me vas a devolver el dinero que te presté?

A veces, cuando uno menos se lo espera, le caen regalos, buenos regalos que uno no tenía ni idea que estaban en camino y menos aún de la gente de la que provienen. En este caso un amigo de mi novia llegó ayer a nuestra casa y, de la nada, sacó una Tortuga Ninja de su mochila y me la entregó sin mayores ceremonias. Me dijo que era uno de sus juguetes de la infancia que estaba embodegado y que yo, al ver la cantidad de figuras de acción esparcidas por toda la casa, podría sacarle más provecho.

Con la cabeza adentro.


Y es verdad: esta clase de regalos es de los que más me gustan, sobre todo porque las Tortugas Ninja de Playmates, de las viejas, ya no hay en ninguna parte más que en colecciones secretas e ebay, en todo caso siempre son costosas y poco accesibles. Por eso mi emoción al recibir a Head Dropping Leonardo de 1991: presionas las cabeza y la esconde en el tronco, presionas las piernas y la cabeza sale propulsada a gran velocidad. Mi amigo me advirtió que las armas (tenía una resortera bastante curiosa) se perdieron en la infancia.

Con la cabeza afuera es una tortuga normal.

Ya había visto y jugado con esta tortuga antes, un amigo de mi escuela la tenía: era divertido poner cosas sobre la cabeza y hacerlas salir a presión, o golpear a los desprevenidos con el poder de una tortuga para niños, justo en la base de la cabeza (¡dolía!). Me llamaba la atención que la expresión de su rostro variaba de la de la tortuga original, la simple, aquel Leonardo de Playmates salido en 1989. Para terminar el breve comercial de televisión que promociona las serie de cuatro tortugas head dropping. Muy divertido.



COMO VEN, NIXON ATÓMICO RECEPTA, DE MUY BUENA VOLUNTAD, SUS DONACIONES: AQUELLOS MUÑECOS VIEJOS Y OLVIDADOS (INCLUSO HASTA PODRÍA COMPRARLOS). MEJOR EXHIBIRLOS AQUÍ A QUE SE ESTÉN PUDRIENDO EN SUS GARAGES Y DESVANES. SERÁ UN ACTO PIADOSO.

jueves, 21 de abril de 2011

Donatello cavernícola dice: "La verdadera patria del hombre es la infancia"


Hace pocos días una persona me preguntó si me gustaban las figuras de Star Wars y por qué tenía tan pocas en mi colección. Le dije que desde pequeño pude darme cuenta de lo que Goerge Lucas hacía: sacaba al mercado una y otra vez las mismas figuras pero con variaciones pequeñas, para así venderlas como nuevas. Orgulloso de mi razonamiento, caí en cuenta de mi error: ¡Playmates hacía lo mismo con las Tortugas Ninja y yo, tan parcialmente ingenuo en mi niñez, las compraba todas!


Empecé a cavilar con más profundidad: las Tortugas Ninja son cuatro y cuatro deberían ser las únicas figuras de acción, pero no: las hay vaqueras, payasos, surfistas, detectives, que abren el capazón, que hablan, que sacan la lengua, que las de la película, que las de la serie de tv, las samurai, astronautas, de Star Trek, disfrazadas de los monstruos de la Universal... En fin. Fui timado (aún lo soy) y me gusta, debo reconocerlo.


Esta Tortuga Ninja es un buen ejemplo de lo que hablo: Cave Turtle Donatello. Sí, así como lo leen: el Donatello de la era jurásica con un tiranosaurio. Apareció en 1993 junto con sus compañeros: Leonardo con un triceratops, Miguelángel y un brontosaurio, y Rafael y un terodáctilo. Como Donatello era mi tortuga favorita y, en aquel entonces, el tiranosaurio era mi dinosaurio favorito, pues este box set había sido hecho para mí. No recuerdo cómo lo conseguí, lo más probable es que haya ahorrado. De seguro pertenece a la última etapa de comprador de Tortugas Ninja, allá, en mi infancia, antes de volverme un cavernícola (como sucede con todos los homo sapiens) en la adolescencia.


Me sorprendió, sobre todo, cuando vi esta figura en el estante, que viniera en una caja diferente a la acostumbrada: era una caja rectangular, de tamaño mediano, con las dos figuras selladas en plástico transparente. De las cuatro tortugas que componen esta serie prehistórica, Donatello es el que tiene la mirada más inteligente, debería ver a los otros: paracen unos completos neandertales, de esos que abren una lata de atún con un palo de escoba. Donatello está vestido con la piel de un tigre dientes de sable: como Heracles, a modo de casco usa la cabeza del tigre (Heracles usa una león). En el pecho luce una suerte de collar hecho de piedra en el que se ve su inicial y tiene un primitivo martillo en su cinturón (que apenas es una soga).


Las manos y los pies son más largos y grandes de lo normal, su rostro está cubierto de pecas, las venas están más marcadas y tiene rasguños por todo el cuepo, lo que da la sensación de, supongo, "prehistórico". Esta figura siempre me recordaba a Ringo Starr en El cavernícola. Tiene siete puntos de articulación (apenas puede mover la cabeza, pues la piel del tigre estorba). Por su parte, el tiranosaurio viene con una montura sobre el lomo para que se siente la tortuga y tiene un solo punto de articulación: mueve la cabeza que, por cierto, está coronada con la cinta violeta que usa Donatello (también tiene la cinta en codos y rodillas).


Lo poco que puede verse del capazón, pues está cubierto por la piel del tigre dientes de sable, muestra diferencias con los caparazones de otras tortugas ninja: este está hecho de base de muchos rombos dentro de muchos rombos, lo que incrementa esa senación prehistórica. Viene con tres accesorios: su clásico bo cubierto de cinta (ese palo que usaba Donatello como arma), pero este es un tronco sin mayor trabajo, como si hubiera tomado la primera rama que apareción ante sus ojos para defenderse; un mazo con espinos y las riendas (que consistía en un gran hueso con sogas) que se metían en la boca del tiranosaurio, pero que se me perdieron.


En fin. Analizando esta Tortuga Ninja me di cuenta de los engaños a los que recurren las compañías jugueteras para vender sus productos; sin embargo, eso no quita que estas se impregnen de ese aroma de la infancia, se bañen con los recuerdos de la niñez, y durante toda la vida adulta nos recuerden que alguna vez fuimos niños y fuimos felices, que nuestra única y principal misión en la vida era jugar y hacerlo bien. Estoy seguro de que si fuera millonario, una de las primeras cosas que compraría serían todas, TODAS las Tortugas Ninja que quise en mi niñez. Me despido con unas palabras de Rilke que, a modo de epígrafe, forman parte de la novela que estoy escribiendo, que es un homenaje a la niñez, a mi infancia:

La verdadera patria del hombre es la infancia.

Rainer Maria Rilke, Cartas a un joven poeta.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...