martes, 27 de septiembre de 2011

Bane, de Batman: Arkham Asylum. El hombre que dejó paralítico a Batman

 I'll break the bat!

Cuando vi esta figura, me sorprendí de lo hermosa que era. ¡Dios mío, es preciosa! Me costó creer que perteneciera a la línea (Series 2) que DC Direct sacó a propósito del juego de video Batman: Arkham Asylum. Esta figura de Bane apareció en julio de este año en Estados Unidos y se agotó en seguida en las tiendas, no solo por su calidad y belleza, sino también por el precio: ¡apenas 20 dólares!; la única forma de conseguirla era comprándola por Internet con cierto recargo. Menos mal mi amigo Jaime Villacís viajó a Nueva York y pudo comprarla para engrosar las filas de la colección de Nixon Atómico.

 

En toda su gloria, Bane por delante y por detrás.


 "Boceto" de Bane para Arkham Asylum.

Y no pude encontrar mejor Bane, pues yo quería uno (al menos uno) desde hace tiempo, de la línea que fuera, aprovechando que el próximo año, a raíz de The Dark Knight Rises, con Tom Hardy haciendo de Bane, la popularidad de este personaje crecerá llegará a la estratósfera y, por supuesto, aparecerán horribles muñecos de Mattel, fabricante acostumbrado a arruinar todo lo que toca cuando se trata de figuras de películas, como se vio con las figuras de The Dark Knight. También me hubiese conformado el Build-A-Figure Bane, que apareció con las figuras de DC Universe Classics Series 16, que también es increíble. 

Dos minutos y medio para conocer a Bane.
Bane (Tom Hardy) de The Dark Knight Rises.

 Build-A-Figure Bane, DC Universe Classics Wave 16. Algún día, algún día...


Bane mide aproximadamente 15 centímetros de altura, pero con la máquina de Venom sobre la espalda y los tubos verdes por todo el cuerpo, debe alcanzar los 18 centímetros; sin embargo, por lo aparatoso del de sus músculos, expresión, postura y artificios mecánicos, la figura da la impresión de ser más grande; sí es la figura más ancha que tengo en mi colección. Y pesa, pesa bastante.  

 
Tiene una columna cervical mecánica, por la que probablemente se distribuya el Venom y que ayude a sostener todos esos músculos. El esculpido de la columna es fantástico. Nótese, además, el gran trabajo en la degradación de color de la espalda.

 
 Así se ve desde arriba la máquina que le proporciona Venom, la sustancia que lo mantiene con vida. Se distribuye en el cuerpo por medio de varios tubos que se conectan en varias partes del cuerpo. Por cierto, la máquina, junto con los tubos, es la única pieza que se separa del resto de la figura (aparte, por supuesto, del pequeño stand).
 
Las mancuernas mecánicas, por decirlo de alguna forma, son grandes, enormes. De seguro sirven para que el Venom fluya por sus brazos. Detallazo.

Bane tiene, sospecho, nueve puntos de articulación: cabeza, brazos, muñeca (la muñeca izquierda no se mueve; debería, pero me da miedo forzarla), cintura, muslos y pies. Los puntos de articulación son duros y casi no se mueven, lo que es un punto menos para la figura. Así que lo que se ve es lo que se tiene; sin embargo, que no sea muy "posable", no es un detalle que moleste demasiado, pues la imponencia y los detalles del esculpido superan con creces cualquier defecto.

El esculpido del rostro es uno de los puntos fuertes de esta figura: los ojos azules tienen iris y pupilas; los dientes, encías. Lo poco que se puede ver de la cara aparece magullada. Se puede sentir la ira de Bane, a pesar de estar cubierto por una máscara de luchador. 
 
 
Las verdes venas llenas de Venom (ojo al verso lorcaniano) aparecen por todo el cuerpo y le dan una apariencia desagradable (en el buen sentido). En los hombros sale de la piel un par de conectores para enchufar la máquina de Venom: los detalles de cómo se resquebraja la piel y enrojece junto a los enchufes en genial.


El pecho está lleno de músculos y venas. Tiene un cinturón con una cadena, tal vez como una forma de asegurarlo cuando era prisionero en el Arkham Asylum. Nótese, aquí también, la degradación del color de la piel en los valles musculosos.

Así se ve Bane en Batman, Arkham Asylum. De hecho este fue unos de los juegos por los que compré un PS3 (bueno, fue el regalo de Navidad de mi padre), aparte de Metal Gear Solid 4. Aunque no tengo la figura de acción de Old Snake, tengo la de Snake Big Boss.

 El pantalón de la prisión Arkham para desquiciados mentales está en girones, tiene manchas y degradación de color naranja hacia tonos más oscuros, para representar suciedad. Los pies son enormes, en ellos aparecen venas normales de hombre fornido.

 El esculpido de las manos es soberbio, como puede preciarse. Solo miren el esculpido de las uñas (al igual que las de los pies): son oscuras y tienen líneas que denotan el trabajo de las manos. Qué detalles.

Los tubos de la máquina se conectan en el cuerpo por medio de ciertos enchufes que van directo a los brazos y la cabeza. Detalle lastimero: se perdió un tubo verde en el viaje, sin embargo, apenas se nota. Nótense las correas y las hebillas que soportan el peso de la máquina de Venom, sobre la esplada de Bane.

Hay otro punto flaco en esta figura: la estatura. Bane es un gigante musculoso, ergo, la figura debería también respetar este valor de escalas, pero no lo hace. Por ejemplo, en la siguiente fotografía se nota que es de la misma altura de cualquier otra figura de DC Direct, en este caso el Batman de Legends fo the Dark Knight. Sería ideal que fuera más alto para que pudiera tomar a Batman en sus brazos y, después de descubrir su identidad secreta, romperle la espalda y dejarlo paralítico, como se puede observar en la mítica y saga Batman: Knightfall.  


Claro que en su defecto puede romperle la espalda a un personaje al que todos, al menos una vez en la vida, hemos querido hacer daño: Bat-Mite o Batiduende en castellano:
 
¡Muere, alimaña de Hanna-Barbera!

O también se puede usar una figura de Batman: La serie animada, cuya escala se lleva bien con esta figura de Bane.

KRAKT!



Espero que hayan disfrutado tanto como yo este detallado análisis de Bane de Batman: Arkham Asylum. Me despido por el momento con el teaser trailer de The Dark Knight Rises, que se estrenará el 20 de julio de 2012, la película que más espero, superando a The Avengers (mayo de 2012) y Man of Steel en 2013, si es que antes no se acaba el mundo. Saludos y Trust no one, como se verá en la siguiente entrada de Nixon Atómico.

martes, 13 de septiembre de 2011

R.I.P. En memoria de los caídos 3: El triste caso de los decapitados


¡Ah, tantos hombres caídos en las guerras y perdidos en el tiempo! Muchos se quedaron en el camino, quebrantados sus espíritus, separadas sus cabezas de sus cuerpos, descoloridos sus uniformes de spandex. Una pena. Estos son algunos de los juguetes que se quedaron en el camino, tal como ya lo vio en esta entrada y en esta entrada, ambas memorables.

Rercuerdo que había (todavía hay) un local de juguetes justo al lado de la plaza de San Francisco. Aún tengo fresca en la memoria la emoción que me daba cuando ingresaba en él, de la mano de mi madre, porque tras el vendedor, en una especie de malla metálica, colgaban varios ejemplares de estos lindos muñecos de Super Powers de Kenner, que popularizaron aún más a los héroes de DC Comics en los años ochenta.


Linterna Verde.

Tres figuras de Super Powers tuve: Linterna Verde, Flash y Aquaman. No recuerdo cuál fue la primera que me compró mi madre, pero aún siento esa emoción de abrir la caja como deseperado, percibir ese aroma penetrante a plástico nuevo, lanzar la caja por los aires y jugar. Ni siquiera tuve la decencia de conservar la tarjeta que venía con cada figura de acción. Las tres figuras perecieron decapitadas. No tengo las razones claras, pero sé que les di palo jugando como loco en el patio de mi casa. Con el tiempo, poco a poco, se rasparon, decoloraron, abollaron: perdían los ojos, se quedaban calvos, con manos en lugar de guantes, accesorios desaparecidos.


Flash.
 
Tenía un baúl antiguo, rectangular, heredado de mi abuela paterna, que usaba para guardar todos mis juguetes. Ahí había de todo, desde los pesados hasta los más pequeños. Para encontrar alguno tenía que escarbar con violencia, juguetes iban y venían, tsumani de colores dentro del baúl. Ese mar, agitado por mis brazos de niño ansioso por jugar, se tragó a muchos juguetes que ahora quisiera tener en mi colección. En ese torbellino de seguro se decapitaron. Incluso recuerdo ver a Linterna Verde y Aquaman vagar a la deriva buscando un tronco al cual asirse, ambos sin cabeza. Sus últimos pataleos de ahogado en mi memoria.

 Aquaman.

También tuve un Iron Man de Toy Biz, de la colección Secret Wars, que era la contrapartida de Marvel para la línea Super Powers de DC. Miento: no estoy seguro de si mi Iron Man (regalado y quitado por mi primo) era de esa línea, pues está muy borroso en mi memoria, pero se veía muy similar al de Secret Wars que aparece a continuación. Iron man fue decapitado por unos patines. Iron Man se sacaba el casco, por eso me emocionó mucho encontrar un Iron Man viejo en una tienda de San José, que se puede ver en esta entrada.

 Iron Man.

A veces me pregunto dónde estarán, pues en alguna parte deben estar, tienen que esatar, aunque sea despedazados, pues su plástico seguirá en la Tierra aun cuando yo ya me haya ido. En alguna parte tienen que estar. En el fondo de un gigantesco y apestoso botadero de basura, olvidado en un rincón de la casa de un niño pobre que, por casualidad, los encontró en la basura cuando yo los deseché, quizás al entrar en la adolescencia. Que descansen en paz o que hagan feliz a otro niño, aunque no tengan cabeza.


miércoles, 7 de septiembre de 2011

Iron Man, antes de Robert Downey Jr.

 

Cuando era niño, como empiezan casi todas las historias en Nixon Atómico, mi primo me regaló un Iron Man muy bonito, cuyo casco se sacaba para descubrir el bigotudo rostro de Tony Stark. Cierto día fuimos a jugar al parque La Carolina: llevamos patines y muñecos en una misma maleta. Una vez en el parque descubrimos que aquella fue una pésima combinación: en el ajetreo del viaje, los patines habían decapitado a Iron Man. Aquel muñeco se parecía mucho al objeto de estudio de esta entrada.


 De frente.

 Por detrás.

Con el tiempo, aquel Iron Man se perdió en mi memoria hasta que, después del estreno de la película en live action en 2008, las figuras de acción de Hasbro abarrotaron las jugueterías. Obviamente, se trataba de un Iron Man modernizado; las figuras que se sacaban el casco tenían la cara de Robert Downey Jr.


 Robert Downey Jr.

Desde 2008, al menos en lo que se refiere a figuras de acción, Downey Jr. es el rostro del héroe de Marvel. Atrás quedaron los días del mostacho alcohólico de Stark y del reactor en el pecho que no era más que un círculo amarillo. Sin embargo, al ver las nuevas figuras de Hasbro, mi Iron Man, decapitado cuando niño y que con el tiempo se perdió (tal vez mi primo me pidió que se lo regresara), reapareció en mi mente y lo quise de vuelta.
 
 Casco extraíble.

 Casco, armadura. Ojo con la pieza que falta en la pierna izquierda.


Por eso me emocioné cuando hace un par de semanas, en una tienda de coleccionables de San José, encontré un Iron Man de los antiguos, que si bien no es el que tenía en la infancia, se le parece mucho, muchísimo (me parece que el de mi infancia era más delgado), incluso se puede sacar el casco para revelar el rostro de Stark con el bigote retro. Estaba a solo 5.000 colones (10 dólares) de aquellos felices años de mi infancia. Desembolsé el dinero y me fui con mi nuevo-ya-usado Iron Man.  


 ¿Tony Stark o don Diego de la Vega? Usted decide.

 Extraño atuendo sin la armadura del pecho.

Este Iron Man es de Toy Biz y data de 1991, es decir, unos buenos 20 años median de su fabricación. Mide alrededor de 11 centrímetros, tiene siete puntos de articulación y, como ya sospecharán, se saca el casco, además de la armadura del pecho y la de una pierna (en la pierna había dos armaduras, pero solo tenía una al momento de comprar).  Es comprensible que se saque el casco, pero francamente no le encuentro función a sacar la armadura del pecho, pues se ve algo ridículo, a menos que la figura viniera con una especie de traje para adaptar a su cuerpo, cosa que lo dudo por lo intrincado de su fisonomía.


Si proponérmeto, conseguí una figura similar a la que tuve en mi infancia. Esa exacta sensación es uno de los detalles que completan la existencia y le dan sentido. Ojalá puedan entenderme, apuesto a que les ha pasado lo mismo con olores, personas, libros, encuentros, frases...

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