viernes, 25 de abril de 2014

Undercover Don: esas figuras que se han querido toda la vida


Esta sin duda es una de mis tortugas ninja de Playmates favoritas de todos los tiempos, al menos debe estar en el top 5: se trata de Undercover Don o, como figuraba en la caja, Don, The Undercover Turtle. Apareció en el lejano año de 1990: hace 24 años, cuando yo tenía apenas ocho y adoraba estas figuras. Era parte de una serie de ese año de tortugas disfrazadas de las que Donatello (mi tortuga favorita de las cuatro) fue mi preferida. Esta serie fue la que dio inicio al tsunami de tortugas disfrazadas de cualquier cosa que aparecieron enseguida: roqueras, caverícolas, deportistas, militares... La lista es inmensa.    

La mítica serie de 1990 de tortugas disfrazadas.

Era graciosa la forma en que mis amigos de la escuela y yo nos referíamos a las figuras de esta serie: Leonardo samurai (que lo tuvo mi hermano, pero no resistió el paso del tiempo), Miguelángel playero (según constaba en la caja, era un sewer surfer: ¡quién carajo surfea en las alcantarillas!), que puede verse en este post de Nixon Atómico, y Rafael astronauta. Nos referíamos a la figura que ocupa esta entrada como Donatello detective.

La belleza del paquete antes de abrir.

Así de hermosa debió verse en su caja de haberla tenido en aquella época: seguramente esta fue una de mis frustraciones de niño, cuando todo era más simple y bello (hoy también lo es, pero de otra forma); la tenía un amigo, a quien su madre, que vivía en Estados Unidos, le enviaba tortugas ninja al por mayor para suplir, creo yo ahora, la ausencia y el abandono ya que él vivía con sus abuelos en una casa repleta de juguetes que no se podían conseguir en Quito en aquellos años. Alguna vez me prestó la figura, alguna vez jugué con ella en recreo, alguna vez fui feliz con ella.

Esos ojos muertos.

También tiene mucho del Rafael de la película de 1990.

Ya veremos en agosto que propone el exagerado de Bay.

No hay duda que Undercover Don o, mejor dicho, Donatello detective, que de detective no tiene nada, se remite a los disfraces que las tortugas utilizaban en la serie animada para salir a la calle, como si alguien fuese a creer que son personas reales esos rostros de hule carentes de vida y con las manos verdes de tres dedos al aire (¿no sabían de los guantes?). Tenían algo de macabro esas máscaras. Según se ha visto en las fotos y avances de la nueva película de los heroes in a half-shell que sale este año a cargo de Michael Bay, se rememorará este disfraz. He aquí el tráiler, del que no sé qué pensar (aunque no le vaticino mucha suerte):


Cuatro años después, en 1994, cuando la creatividad de Playmates empezaba su declive y yo, poco a poco, empezaba mi mutación en adolescente, apareció una serie de tortugas undercover que tenían la misma idea  del Donatello en cuestión, sin embargo, aquellas traían gabardinas de tela que se sacaban y ponían como ropa normal, solo que más holgadas (excepto por el sombrero, que era de plástico), lo que ante mis ojos de niño me las emparentaban con las Barbies o cualquier otro juguete del otro género que, a esa edad, uno detesta porque simbolizan todo lo que uno no se es.

Como ven, parece ropa de mujer.

Hoy en día estas tortugas son muy apetecidas por los coleccionistas.

 Me gustaba Donatello detective porque me remitía al estereotipo del detective de los años 40 de las películas estadounidenses, ícono por la figura de Humprey Bogart en Casablanca (aquí no es un detective) y, sobre todo, El halcón maltés, donde interpreta al Samuel Spade de Chandler, que luego se hizo estándar en otras películas. Además, el esculpido de la figura denota acción, movimiento, gracias a que la gabardina se extiende hacia atrás y se eleva, con el cuello hacia arriba, como si estuviera luchando contra el tiempo inclemente. 


Don, the Undercover Turtle, por delante y por detrás.

La figura en sí, por su naturaleza, no tiene grandes detalles como sí sucede, por ejemplo, con el Migueángel playero, sin embargo, los que tiene cumplen a satisfacción: un puñal mal escondido en la solapa, un pequeño micrófono adherido a la solapa, los botones pintados del color correcto, el cinturón anudado en el vientre y el trozo de tela rota en el bíceps, pero el detalle que más me gustaba, créase o no, eran los acabados de la gabardina, específicamente las costuras en los extremos, que, para mí, eran el culmen de la verosimilitud.   


Puñal, micrófono y bíceps al aire.

Nótense las costuras en los extremos de la gabardina.

Me encantaba que las cintas moradas estuvieran encima de la gabardina.

Tiene los siete puntos clásicos de articulación de Playmates de esa época: cabeza, brazos, antebrazos y piernas (pero las piernas no hacen el movimiento circular de siempre, sino que se mueven de adelante hacia atrás, debido a la forma de la gabardina). La figura viene con cuatro accesorios: una pistola con la bandera de bang (he ahí su sentido del humor y que no puede tomarse este disfraz en serio), una rebanada de pizza negra (lo cual la hace poco apetecible), un maletín que se abre y en el cual se ponían unos adhesivos con imágenes de su contenido (cosas de detectives) y, la pièce de résistence, la máscara que, sin duda, remite a la cara de Groucho Marx, que se monta en el rostro de la tortuga para disfrazarla. 


Los accesorios. Solo tengo la máscara.

Ahora bien, como ya mencioné, nunca tuve esta tortuga cuando fui niño, recién la conseguí en agosto de 2011 en una tienda que parecía el paraíso, repleta de figuras de los años 80 e inicios de los 90, usadas y a precios relativamente económicos. La tienda estaba en San José, Costa Rica: me costó trabajo llegar a ella, ya que no estaba en las zonas más conocidas y cercanas de la ciudad. Fue la primera que compré del contingente que fui a buscar (el Miguelángel y este Iron Man también los compré ahí), pero, lamentablemente, no estaba completa, no tenía los accesorios. Si entonces se preguntan por qué tengo la máscara, valga mencionar que esta sí data de mi infancia: me la cambió mi amigo por alguna cosa y la he conservado hasta hoy.   


Fue tan emocionante regresar a mi ciudad y buscar la máscara entre los juguetes de la niñez, en realidad, en la cajita metálica donde guardo, mezcladas, las armas de las tortugas ninja y de otras figuras. Calzó a la perfección.Y con esto se cerró un poco algo que estaba abierto desde mi niñez; se cerrará del todo cuando consiga los demás accesorios (que sí venden por separado en ebay) y, por qué no, la figura en caja, como la de Mutagen Man. Y bueno, ahora que lo pienso, en esta etapa de mi vida, en la que me dedico a todo menos a jugar con juguetes, debo admitirlo, estoy comprando tortugas ninja, las colecciono. Recién hoy puedo admitirlo. Supongo que en esto se esconde algo simbólico sobre querer regresar a la infancia. Chúpate esa, Freud. 
  

Me gusta tanto esta tortuga que es la única que conservo en mi escritorio (las demás están en una vitrina en el corredor). Me acompaña a trabajar mientras bebo café en, para variar, una taza de las Tortugas Ninja. Muy pronto se unirá a ella una que encargué recién en ebay: Mutagen Man. Sí, ya sé que ya tengo esa figura, pero la tengo en caja, nuevecita, y quería una suelta. Así de mucho me gusta (¡dios mío, y ya tengo 32 años!).

Y para finalizar, un divertido y corto video review de esta figura de Louie Barra y otro por parte de la gente de Pop Culture Network (sus videos siempre son buenos):


3 comentarios:

  1. WOW! andabas perdido amigo mío.

    Recuerdo que esa figura siempre llamó mi atención. Aunque el surfer me parece súper genial.

    No te preocupes por tus 32 años, yo tengo 38 y me acaba de llegar por eBay la figura que a mi juicio faltaba en mi colección personal de TMNT de Playmates: Scumbug, la razón, esa y otras figuras de la época me quedaron de mi hermano menor que ahora tiene 27 años, y que hace tiempo se deshizo de todas sus figuras y juguetes de su infancia ¡ironías de la vida!, pero que con el pasar del tiempo fueron perdiendo las piezas, y gracias a eBay y también en algunos casos a Amazon y MercadoLibre, he podido reponer y así completar la figura original, claro, nada como adquirirlos en su caja original.

    Esta figura como la de Mondo Gecko (mi favorita) lucen en una repisa que yo mismo recreé de la ciudad de NY donde posan también Man Ray Fillet y Pizzaface, un auténtico duelo dos a dos.
    Todas estas figuras complementan mis cómics que apenas son tres (los de Eastman en Archie Comics), donde aparecen los personajes que tengo en figuras.

    Me encanta tu blog, y yo llevo leyendo desde hace tiempo.

    ¡Saludos desde Venezuela!

    P.D.: Yo si tengo una opinión de la película de Michael Bay, me parece que apesta, sobre todo el aspecto "Shrek" de las tortugas, y no soy el único, basta meterse en un foro para saber que muchos opinan lo mismo, tanto, que un fan arregló el rostro de las tortugas con photoshop, y se volvió viral en las redes sociales.

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    Respuestas
    1. Qué bueno saber que no estoy solo y que más de tres décadas de vida no son sinónimo de dejar atrás la infancia. De hecho, creo que esta edad es la más indicada para continuar con el coleccionismo que en la niñez, por razones destructoras no pudimos mantener. De hecho, tengo en camino tres tortugas: Mutagen Man (el segundo, esta vez uno fuera de caja), Lagartón (para reponer el que tenía cuando niño, que fue robado por un profesor de la escuela) y General Traag (cómo amaba esa figura tan concentrada en los detalles). Así me voy preparando para la vejez, a la que tengo que llegar con una respetable obra literaria y una decente colección de tortugas ninja.

      Sabes que Scumbug fue mi tortuga número 4, justo después de Usagi, Casey Jones y Lagartón; todavía la tengo pero está un poco rota la antena y solo conservo el accesorio que se monta en la espalda. Me encantaban esos tubos que se conectaban del accesorio al pecho y de ahí al arma.

      Si hubiese la oportunidad de ver esa repisa donde recreas NY, estaría encantado de admirarla.

      Y con respecto a la nueva película, más allá de que el responsable sea Michael Bay o que tengan aspecto de Shrek, considero que la ficción que plantea las tortugas, por desgracia, es algo que se conecta vívidamente con la infancia, es un concepto difícil de tragárselo ahora; sin embargo, disfruto siempre de las figuras de Playmates.

      Saludos, y más allá de cualquier ideología política, aguante Venezuela, país hermoso donde estuve alguna vez y está lleno e gente que merece ser feliz.

      RR

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    2. ¡Vaya mi brother! MUCHAS GRACIAS por tus palabras para con Venezuela.
      Si entrar en muchos detalles, estamos en eso, aguantando.

      Volviendo al punto de las gran TMNT, estas están muy conectadas a mi pre adolescencia y adolescencia, ya que fui un skater bien thrasher, muy identificado con el espíritu urbano y decadente del mundo de las tortugas. También me encantan los Toxic Crusaders (también de Playmates), aunque solo tengo la figura en su caja original de Headbanger, por supuesto, es el surfista de la pandilla, espero tener algún día al mismo vengador.

      Pronto te mostraré la repisa neoyorquina.

      Un abrazo

      rebel

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